Cuentan, que en la
época en que los colonizadores llegaron a América, cuando apenas se
estaban estableciendo, en grupos distintos de esclavos llegaron dos
jóvenes. La joven, una mujer hermosa con mirada triste y cabellos
rizados que caían a su espalda; el joven, un robusto trabajador de
las tierras, en sus ojos se percibía el desagrado iracundo por la
separación de sus familias.
Ya repartidos a los españoles,
solo les quedaba el recuerdo de sus familias y sus tierras. Tiempo
mas tarde, un paseo imprevisto por el campo, le mostro a esta mujer
fuerte un hombre trabajador, su alma rebelde lo hacia notar entre los
demás esclavos.
Días mas tarde, advirtió que este joven
estuvo allí siempre, pero que con sus ocupaciones dentro de la casa
no había podido notar su presencia en la mismas tierras. Luego,
empezó a verlo en cada comida.
Una tarde, en una
de sus revueltas, el joven fue aprendido y castigado, atado a un
árbol en el patio central, como lección para el resto, paso días y
noches bajo la fría noche y el incesante calor del dia.
Una mañana, muy temprano como de costumbre, Marta,- que así la
habían nombrado sus amos- vio al joven jadeando de hambre y de Frío,
compadeciéndose, Marta, en contra de sus deberes y a escondida de
sus amos, sirvió comida y entre unas sábanas da de comer a aquel
joven que tanto distraía su mente y le hacia olvidar aquella nefasta
esclavitud.
El joven, sorprendido, sabiendo lo que le
sucedería si la ven sus amos, trata de hacer que regrese mas sin
embargo, fue agradecido. Ella nerviosa, vuelven corriendo a la
cocina.
A la hora del trabajo, el joven fue liberado y
llevado al campo; Donde por primera vez no hizo ni una sola revuelta
en contra de sus amos.
Al final del dia y aun inerte, no
podía olvidar aquellos ojos vidriosos y asustados, esas manos suaves
y cálidas que en la mañana lo habían abrigado. No fue sino hasta
el dia siguiente donde sorprendió a la joven mientras el se bañaba,
allí al claro de la luna y al calor del fuego pudieron verse y
conocerse.
Esos encuentro fueron cada vez mas frecuentes,
con el tiempo se enamoraron, ella. Comenzó a cantar y olvido el
odio, él se dejó de las revueltas.
Una noche, mientras
Felipe- que así la llamaba- se escapaba para ver a Marta, uno de los
hacendados coincidió y espío durante días a los enamorados,
mientras hablaban, cuando se demostraban amor de la forma mas pura y
sublime.
Así fue por meses, ese don poco a poco al igual
que Felipe fue enamorándose de Marta, un dia, misteriosamente,
visita a Marta y le propone un encuentro, y con la excusa para que le
ayudara en sus quehaceres. Al llegar, el hacendado lujurioso intenta
a la fuerza obtener lo que tantas veces vio a Felipe disfrutar,
durante algún tiempo forcejearon y ella como pudo se liberó. !!
pagué mucho por esto !! -le gritó furioso- muchas horas después y
con la ropa rasgada, volvió a la hacienda, desesperadamente busco a
Felipe y no lo encontró.
El hacendado, furioso por no
haber quedado satisfecho en su cometido, fue inmediatamente al campo
donde le contó a Felipe una historia perturbadora para él, le contó
que Marta llevaba días visitándolo en su habitación mientras él
estaba en el campo ella pasaba el dia con él y que ademas lograba
disfrutarlo mucho según podía notarlo.
Felipe, atormentado
por los celos se alejo, corrió durante horas, y ya de noche y con
lágrimas en los ojos tomó una decisión. Esa noche, Marta lo espero
como siempre, quería contarle la abrumadora escena con el hacendado,
mas sin embargo, Felipe nunca llego esa noche, ni el dia siguiente,
ni la noche después.
Preocupada, Marta buscó por el campo
mas fue en vano, nadie lo había visto. En la noche, a la hora de la
cena, se corrió el rumor que unos cazadores habían encontrado un
cuerpo colgado en un árbol muy lejos en el bosque.
A la
hora del desayuno, escucho a los amos decir que era uno de sus
esclavos pero que no sabían como fue a dar tan lejos, creían que
podía ser uno de los indígenas locales pero que no estaban seguros.
Ya en la hacienda el cadáver, Marta notó que estaba en
total estado de descomposición y comido por animales. Marta lloró
amargamente por días,, no sabia que sucedió con Felipe, el
hacendado ve a Marta llorar y monstruosamente sonríe.
Asegurándose que nadie lo veía, se acerco a Marta y le dice- con
mucho gusto te ayudo a aliviar este dolor- Marta no respondió. Días
después, una de las hijas de sus amos hablaba con su madre, le
contaba que uno de los hacendados le había contado el motivo de la
muerte del negro.
Marta al enterarse
de todo rompió a llorar y al llegar la noche, fue donde el hacendado
y en la entrada escribió ". El motivo que me llenaba se fue,
ahora, volveré a casa" y saltó.
En la mañana, como
campana estaba Marta colgada, la muerte de Marta abrió lugar para
dejar el miedo y señaló al único culpable.